Receta crema quemada de café

Porciones: 4 personas
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 35–40 minutos
Ingredientes:
- 500 ml de crema de leche
- 4 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 2 cucharadas de café instantáneo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 4 cucharadas de azúcar para caramelizar
Preparación crema quemada de café:
- Calentar la crema: Coloca la crema de leche en una olla y calienta a fuego bajo sin dejar que hierva. Agrega el café instantáneo y mezcla hasta disolverlo completamente.
- Batir las yemas: En un recipiente, bate las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente cremosa.
- Integrar los ingredientes: Vierte poco a poco la crema de café caliente sobre las yemas, mezclando constantemente para evitar que se cocinen de golpe. Añade la vainilla.
- Colar la preparación: Pasa la mezcla por un colador fino para conseguir una textura suave y sin grumos. Llenar los moldes: Distribuye la preparación en cuatro moldes individuales resistentes al calor.
- Cocinar al baño María: Coloca los moldes en una fuente profunda y agrega agua caliente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de su altura. Hornea a 150 °C durante 35–40 minutos, o hasta que los bordes estén firmes y el centro tiemble ligeramente.
- Enfriar: Retira los moldes del baño María, deja enfriar y refrigera durante al menos 3 horas.
- Quemar el azúcar: Espolvorea una capa fina de azúcar sobre cada crema y carameliza con un soplete de cocina hasta formar una costra dorada y crujiente. Servir: Deja reposar un minuto para que la cubierta se endurezca y sirve fría, con su característica capa de caramelo crujiente.
- La crema quemada de café es un postre elegante y delicado, inspirado en la tradicional crème brûlée francesa. Se caracteriza por su textura suave y cremosa, su intenso aroma a café y una fina capa de azúcar caramelizada que forma una costra dorada y crujiente.
- La combinación de la crema de leche, las yemas de huevo y el café proporciona un sabor equilibrado, con notas dulces y ligeramente amargas. El contraste entre la superficie crocante y el interior sedoso convierte cada cucharada en una experiencia agradable para el paladar.









